Deforestación emocional

Me creí inmune a tanta violencia y ajena a todo ese odio,

y más al llegar la vida y besarme en los labios,

y arrancarme las espinas

y llevarme por mi senda.

Entonces,

se hizo la chispa

y terminó de prenderse esa mecha kilométrica

a la que le faltaban centímetros para saltar a expensas de mi permiso.

Y explosión.

 

Solo vi la combustión cuando el bosque ya ardía.

Se endureció el corazón y arrojé esa piedra lejos.

Anunciaban descenso de temperaturas,

la profecía se cumplió y se marchó el deshielo.

Entendí,

ya entre cenizas,

que algunas llamas solo se extinguen al alcanzar el hueso.

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